jueves, 22 de julio de 2010

Con la parafina de las velas...

Se pueden hacer nuevas velas o simplemente crear otras obras.
Es tan fácil que tanto en el taller como en casa se pueden elaborar. Esta tarea se asemeja bastante a las culinarias elaborando postres, como bombones.
En el taller, aprovechamos los restos de talla realizados con soporte de velas. En casa, se pueden aprovechar velas rotas o bien aquellas que nos parezcan feas. Otra opción menos ecológica es comprar la parafina.
Antes de comenzar con la parafina, se deben tener preparados los moldes sobre los que podrá verterse una vez fundida. Además, si se pretende hacer una vela, se pondrá el pábilo -cordel que llamea cuando la vela está encendida-.
Para centrar el pabilo se puede poner un peso en el extremo inferior y en el superior atado a una barrita (un bolígrafo, por ejemplo) apoyada en los bordes superiores del molde. En el mercado se venden preparados, recubiertos de parafina, que les permite mantenerse verticales (esto también se puede hacer casero previamente, pero no es necesario). También se venden kits completos para elaborar velas.
Otra cuestión a tener en cuenta para los moldes es que no debe pegarse a sus paredes una vez enfriado el conjunto. Para evitarlo, se engrasan con aceite -se desmoldan como si hiciéramos un flan de arena-.
En cualquier caso, antes de empezar a calentar la parafina, se debe tener todo preparado.
Los trozos de parafina se tienen que derretir con calor, al baño María. Esto es para controlar la temperatura, pues se corre peligro de que se prenda o se queme la parafina.
Una vez fundida la parafina, se puede trabajar con ella, y apagado el fuego. Si queremos colorearla, con un poco de pintura de cera añadida conseguiremos teñirla. También se venden en el mercado tintes para ellas, pero las que usamos en el taller son ceras Manley.
Se recomienda esperar que enfríe un poco, antes de verter en el molde, sobre todo si es de plástico, pues el calor lo deformaría.
Para hacer mezclas más creativas, se pueden añadir materiales diversos: canicas, piedrecitas, arena, flores, trocitos de colores, ramitas, etc. Todo ello en el molde, antes de echar la parafina fundida. Otros efectos curiosos se consiguen si se añade en el molde un poco de agua, antes de verter la parafina.
Una vez fría, se desmolda. Y se puede continuar trabajando. Se le pueden pegar otros trozos de parafina -la parafina caliente hace de pegamento-, se puede pintar con ceras calientes, incrustar objetos, tallar...
Si se desean hacer pisos de colores, se irá rellenando el molde con parafina de distintos colores, una vez enfriada la capa del color anterior.
Recuerda, se trabaja con material caliente y con instrumental que produce calor, por lo que hay que tener cuidado con las quemaduras. Como medidas de seguridad, evita estorbos de cosas y personas a tu alrededor y ten cerca un grifo de agua fría para aliviar posibles quemaduras.
Cuidado, la parafina no se diluye en el agua, por lo que no se pueden arrojar los restos por el fregadero.
Finalmente, para limpiar los recipientes estos deben estar templados y frotando con un papel de periódico los podremos dejar impecables. Lo mismo sirve para cualquier instrumento utilizado. Posteriormente, el papel al contenedor de basura general.
Guada, 2010
Profesora de T. Artesanía

jueves, 15 de julio de 2010

Cómo hacer proyectos en Artesanía

En cualquier tipo de proyecto se siguen unas pautas de trabajo, que aunque no se vean en el resultado sí influyen en la calidad del mismo. En el Taller de Artesanía este proceso consta de varios puntos ordenados de la siguiente manera:

1º. Condiciones del proyecto (qué piden).

2º. Investigación sobre lo que ya existe y sobre la técnica que se utilizará (cómo hacer)

3º. Bocetos de ideas (qué hacer)

4º. Obtención de recursos necesarios (con qué)

5º. Realización de obra (hacer)

6º. Presentación (lo que hice y cómo lo hice)

7º. Auto evaluación (cómo valoro mi proceso y cómo podré mejorarlo)

8º. Evaluación y Exposición (cómo me valoran)

El alterar el orden en el proceso de trabajo supone no entender cómo llevar a cabo un proyecto de forma adecuada y dificulta el control del proceso. Si utilizas por primera vez un material y antes de averiguar cómo se utiliza, trabajas con él, la obra sufrirá las consecuencias. No tiene sentido que primero hagas la obra y luego investigues cómo deberías haberla hecho.

El proceso es flexible, de modo que se pueden hacer modificaciones y volver hacia atrás siempre que se vea preciso, para hacer revisiones y rectificaciones.

Si alguna parte de la obra proyectada se rompe, o no se puede efectuar con el material elegido, se pueden hacer adaptaciones o variaciones, aunque el resultado final varíe respecto de lo previsto (muchas veces harás una mejora, por lo que no debes desesperar, y tener paciencia aunque creas que te supondrá más trabajo).

La memoria es un resumen explicando tu experiencia. Si no has ido anotando tus necesidades, problemas, propuestas de solución, tiempo dedicado, cómo has trabajado… serás incapaz de hacerla correctamente.

Una buena presentación siempre ayuda a que se vea mejor una obra. Cuida que tus datos estén visibles, pon título a tu proyecto, escribe correcto y con buena caligrafía. Elige un buen fondo para fotografiar tus obras. Si tú aprecias lo que has realizado conseguirás que los demás lo aprecien a su vez.

Cuando te esfuerzas se nota y cuando no lo haces, también.

Guada

martes, 13 de julio de 2010

El papel


El papel es uno de los materiales más versátiles, aprovechables y económicos, si no se desperdicia tirándolo a la basura.
Para poderlo reutilizar o reciclar, debe estar limpio, sin restos de pinturas o de comidas. Si se desea reciclar muy blanco se pueden seleccionar trozos poco escritos, o bien añadirle una gota de lejía a la pasta triturada. El papel tiene gomas que permiten se pegue para formar un nuevo pliego, pero también se pueden añadir unas gotas de cola blanca, sobre todo si se tiene intención de mezclar, la pasta o el pliego húmedo, con variados materiales.
Otras funciones del papel son: protección y limpieza. Los periódicos son imprescindibles en el taller. Por ejemplo, para proteger las mesas cuando se pinta. Y también para limpiar el instrumental. Los pinceles se deben limpiar de restos con periódico, antes de mojar, enjabonar y aclarar. Esto es particularmente importante cuando se pinta con pintura al aceite.
Guada, 2010